1. Resumen
Este artículo presenta la fuerza de trabajo infrautilizada (FTI) como un indicador complementario al paro oficial, adaptando a los microdatos de la Encuesta de Población Activa la metodología que utiliza Eurostat para el cálculo de la Labour market slack. La FTI amplía el concepto tradicional de paro al incorporar a los inactivos que cumplen con una de las condiciones para ser parados (buscar trabajo y estar disponibles) y a las personas subocupadas (trabajadores a jornada parcial que desean y pueden trabajar más horas). Los resultados muestran que este indicador eleva de forma significativa el volumen de personas con potencial productivo infrautilizado y revela desigualdades y diferencias más intensas por sexo, edad, país de origen, nivel educativo y territorio que la tasa de paro oficial. En un contexto de dificultad de las empresas para encontrar mano de obra, la FTI es una herramienta que ayuda a una mejor comprensión del mercado laboral.
Palabras clave: Fuerza de trabajo infrautilizada, paro, inactividad, subocupación, labour market slack.
2. Introducción
Una de las primeras cuestiones a abordar en la investigación en ciencias sociales consiste en definir el fenómeno objeto de estudio de forma precisa y medible. La ausencia de definiciones claras puede dar lugar a problemas de medición o a dificultades para comparar los resultados con los de otras investigaciones. En el ámbito del análisis del mercado de trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es la institución de referencia en lo relativo a los criterios y recomendaciones para la elaboración de estadísticas laborales, proporcionando las definiciones que siguen o adaptan los organismos responsables de la producción de estadística oficial.
En concreto, la OIT define tres estados básicos en los que puede encontrarse una persona en relación con el mercado laboral: ocupada, parada o inactiva1 . Se consideran personas paradas aquellas que no trabajan, están disponibles para trabajar en un plazo de 15 días y han realizado una búsqueda activa de empleo en las últimas cuatro semanas. Se considera que las personas que han encontrado un empleo al que se incorporarán en menos de tres meses cumplen con la condición de búsqueda activa de empleo.
Las personas inactivas son aquellas que no trabajan y, además, no cumplen los criterios necesarios para ser clasificadas como paradas, ya sea por no estar disponibles para trabajar, por no realizar una búsqueda activa de empleo, o por ambas razones. Finalmente, las personas que trabajan un mínimo de una hora remunerada durante la semana de referencia se consideran ocupadas. Estos tres estados básicos de relación con la actividad económica constituyen el núcleo de análisis de las encuestas de fuerza de trabajo elaboradas por la mayoría de los organismos estadísticos oficiales, siguiendo las directrices de la OIT. Este es el caso de la Labour Force Survey de Eurostat y de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Es importante señalar que estas definiciones restringen el concepto de paro a aquellas personas que, aun sin empleo, mantienen un vínculo estrecho con el mercado laboral, tanto en términos de disponibilidad como de búsqueda activa de empleo. Esta doble restricción establece una distinción clara entre la población activa —formada por personas ocupadas y paradas— y la población inactiva, distinción que resulta fundamental tanto para la cuantificación de los efectivos de cada grupo como para el cálculo de la tasa de paro, que se expresa en relación con la población activa. En consecuencia, la definición de los criterios que determinan si el vínculo de una persona sin empleo con el mercado laboral es suficientemente estrecho para considerarla parada o, por el contrario, inactiva, adquiere una importancia central.
De la misma forma, la delimitación entre ocupado y parado también presenta algunos matices importantes. En el caso de las personas ocupadas que desean trabajar más horas, podría considerarse que, en parte, también son paradas. O como mínimo, que no se está aprovechando una parte de su potencial productivo.
En este artículo se presenta y analiza la fuerza de trabajo infrautilizada, un concepto que supone una ampliación del paro en su definición oficial mediante la incorporación de una parte de población inactiva (aquellas personas que cumplen con una de las condiciones para ser paradas) y de la población ocupada (personas ocupadas que desean trabajar más horas y están disponibles). Este concepto ya ha sido tratado e incorporado por la propia OIT y otras organizaciones en su producción estadística y análisis, pero hasta la fecha ha tenido poco recorrido en España. La fuerza de trabajo infrautilizado permite complementar el estudio del mercado laboral, contemplando algunas situaciones de desempleo que no recoge la definición de paro, lo cual es de especial relevancia en el contexto actual de dificultad de las empresas para cubrir determinados puestos de trabajo.
1Según la modificación en 2023 de la resolución sobre les estadísticas de trabajo, la ocupación y la subutilización de la fuerza de trabajo. Disponible en línea en el siguiente enlace: https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/@dgreports/@stat/documents/normativeinstrument/wcms_234036.pdf
3. Antecedentes y motivación
Diversos autores2 han señalado que las restricciones para que una persona sea considerada parada dejan fuera determinadas situaciones que podrían ser consideradas formas de desempleo, lo que dificulta capturar la complejidad real del mercado laboral. En muchos casos, la diferencia entre paro e inactividad depende de matices difíciles de delimitar con precisión. En el caso de Cataluña, la estadística de flujos laborales correspondiente al cuarto trimestre de 2024 elaborada por el Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo3 muestra que aproximadamente la mitad de las transiciones hacia el empleo procedían de personas que se encontraban en situación de inactividad el trimestre anterior. Este hecho plantea interrogantes razonables acerca de la capacidad de distinción entre paro e inactividad de las definiciones oficiales para reflejar adecuadamente el grado de vinculación de las personas con el mercado laboral.
Por otra parte, algunos estudios subrayan que en el ámbito del trabajo a tiempo parcial la diferencia entre ocupación y paro también depende de matices o interpretaciones. Esta distinción tiene importantes implicaciones tanto para la contabilización de la población en el mercado laboral como para el análisis de la calidad del empleo. El trabajo a tiempo parcial no es necesariamente negativo, ya que puede facilitar la inserción laboral de colectivos con disponibilidad limitada, como estudiantes o personas que se dedican al cuidado de familiares. Sin embargo, un número significativo de trabajadores a tiempo parcial se encuentra en esta situación de forma involuntaria y/o declara su deseo de trabajar más horas. Diversas investigaciones4 relacionan el trabajo a tiempo parcial involuntario con situaciones de precariedad laboral y bajos ingresos, lo que permite interpretar estas situaciones no sólo como una forma de infrautilización de la fuerza de trabajo disponible, también como una potencial situación de precariedad.
Además, el seguimiento de indicadores de desempleo ampliados y la caracterización de los colectivos que los integran adquieren una relevancia especial en el contexto actual de escasez de mano de obra y dificultades para cubrir vacantes que experimentan muchas economías desarrolladas. La misma Comisión Europea ha impulsado un plan para hacer frente a la escasez de mano de obra y personal cualificado5, donde uno de los objetivos es la activación de personas que están fuera del mercado laboral, es decir, los inactivos.
Ante la necesidad de incorporar medidas alternativas del desempleo a los análisis del mercado laboral, Felgueroso (2014) adaptó el cálculo del trabajo infrautilizado utilizado en Estados Unidos por el Bureau of Labor Statistics a partir de la EPA. Este ejercicio supuso el primer cálculo de un indicador de este tipo con relevancia en los análisis de coyuntura.
Paralelamente, diversas instituciones han complementado sus análisis con definiciones menos restrictivas del paro, que incluyen tanto a determinados colectivos de personas inactivas como a las personas ocupadas que desean trabajar más horas. En esta línea, la OIT ha incorporado definiciones específicas para medir la infrautilización laboral en su resolución de 20236, y utiliza estos indicadores en sus principales publicaciones7. También Eurostat dispone de una medida ampliada del paro denominada Labour market slack8, calculada a partir de la Labour Force Survey. Este indicador constituye un referente metodológico fundamental para el conjunto del sistema estadístico oficial europeo y es utilizado por varios organismos en sus informes y estudios9.
Por todo lo expuesto, en este artículo se presenta la medición de la Fuerza de trabajo infrautilizada según los criterios de Eurostat (labour market slack) adaptados a la EPA por el Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo10. La intención no es substituir el indicador oficial de paro utilizado en la EPA, sino ampliar y completar el estudio del mercado laboral con un indicador que contemple las situaciones de desempleo que no recoge la definición oficial.
2Por ejemplo, Garrido y Toharia (2004) o Felgueroso (2014).
3Disponible en línea en el siguiente enlace: https://observatoritreball.gencat.cat/ca/ambits_tematics/treball/poblacio_activa_ocupacio_i_atur_estimats/fluxos_laborals/
4Recientemente el estudio de Iseak. Disponible en línea en el siguiente enlace:
https://iseak.eu/wp-content/uploads/2024/02/trabajo-a-tiempo-parcial-precariedad-laboral-y-brechas-de-genero-2024-02-20-trabajo-a-tiempo-parcial-precariedad-laboral-y-brechas-de-genero.pdf
5Para más información consultar:
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/ip_24_1507
6Ver nota al pie 1
7Por ejemplo, en su publicación anual de Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, consultable línea: https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-01/WESO25_Trends_ExecSum_ES.pdf
8Se puede consultar el siguiente artículo sobre “Labour market slack”, que incluye resultados y definiciones: https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Labour_market_slack_-_employment_supply_and_demand_mismatch
9Por ejemplo, en este estudio Eurofound utiliza la medida de “Labour market slack” para ponerla en relación con las vacantes y las necesidades de mano de obra de las empresas: https://www.eurofound.europa.eu/en/publications/2024/company-practices-tackle-labour-shortages
10Las publicaciones se pueden consultar en: https://observatoritreball.gencat.cat/ca/ambits_tematics/treball/poblacio_activa_ocupacio_i_atur_estimats/forca-de-treball-infrautilitzada/
4. Metodología
Para el cálculo de la fuerza de trabajo infrautilizada se ha adaptado la metodología desarrollada por Eurostat a los microdatos de la EPA del INE. El procedimiento consiste en añadir a la población parada según la definición oficial tres colectivos adicionales que reflejan situaciones de infrautilización del trabajo:
- Subocupados: población ocupada a jornada parcial que desea trabajar más horas y está disponible para hacerlo (en 15 días).
- Población inactiva que está disponible para trabajar (en 15 días) pero no ha realizado búsqueda activa de empleo (últimas 4 semanas) y no ha encontrado un trabajo al que incorporarse en 3 meses o menos.
- Población inactiva que ha realizado búsqueda activa de empleo (últimas 4 semanas) o bien ha encontrado un trabajo al que se incorporará antes de 3 meses, pero no está disponible para trabajar. En este caso, se considera que haber encontrado un trabajo de incorporación cercana substituye la condición de hacer búsqueda activa de trabajo11.
Tal como se muestra en el esquema conceptual de la distribución de la población según su relación con la actividad, los dos últimos colectivos forman parte de la población inactiva en la definición oficial, pero se incluyen en la fuerza de trabajo infrautilizada al cumplir al menos uno de los dos criterios exigidos para ser considerados desempleados: disponibilidad para trabajar o búsqueda activa de empleo. La incorporación de estos colectivos supone una ampliación de la población activa y, en consecuencia, debe tenerse en cuenta en el cálculo de las tasas correspondientes.
Figura 1. Esquema de la distribución de la población según su relación con la actividad
Fuente: Elaboración propia
Además de la estimación de la tasa global de fuerza de trabajo infrautilizada, la metodología permite calcular la contribución específica de cada uno de sus componentes. Para ello, el número de personas de cada componente se divide por la población activa ampliada, de modo que la suma de las tasas de los distintos componentes coincide con la tasa total de infrautilización. Es importante señalar que la tasa correspondiente al componente del paro, calculada sobre la población activa ampliada, no coincide con la tasa de desempleo oficial, que se calcula sobre la población activa en su definición estándar.
Con el fin de producir resultados comparables con los publicados por Eurostat, la cuantificación de la fuerza de trabajo infrautilizada y de sus componentes se realiza para la población comprendida entre los 16 y los 74 años. Eurostat publica datos para el intervalo de 15 a 74 años, pero en el caso de España las personas de 15 años se consideran inactivas, ya que se encuentran dentro de la edad de escolarización obligatoria y no pueden incorporarse a la fuerza de trabajo infrautilizada.
La referencia temporal de los datos presentados en este artículo son la media trimestral de cada año, si bien debe tenerse en cuenta que este indicador, al igual que la mayoría de las variables del mercado laboral, presenta un componente estacional que puede generar diferencias significativas entre los distintos trimestres de un mismo año.
11Para facilitar las explicaciones, en los siguientes apartados se hará referencia a “personas inactivas disponibles que no buscan empleo” y “personas inactivas que buscan empleo pero no están disponibles”.
5. Resultados generales
Los cálculos de la fuerza de trabajo infrautilizada (FTI) de 16 a 74 años del año 2025 elevan el desempleo en España de las 2.608.138 personas (tasa de 10,1% sobre la población activa ampliada) hasta las 4.689.951 (tasa de 18,2% sobre la población activa ampliada). Este resultado se obtiene de añadir a los parados de la definición estándar (2.608.138) los inactivos disponibles que no buscan empleo (716.664), los inactivos que buscan empleo, pero no están disponibles (253.258) y los subocupados (1.111.892)
A pesar de la diferencia de nivel, por lo general tanto el paro como la FTI siguen una evolución muy similar, con un crecimiento muy notable durante la crisis económica de 2008 y un descenso más lento a partir de 2013, interrumpido por la crisis de la COVID-19 en 2020.
La similitud entre la evolución de la tasa de paro y la tasa de FTI es lógica, puesto que el componente principal de la tasa de FTI es el paro, con un peso del 55,6% en 2025. El siguiente componente con mayor peso es la subocupación (23,7%), seguido de los inactivos disponibles para trabajar que no buscan empleo (15,3%) y los inactivos que buscan empleo, pero no están disponibles (5,4%).
Gráfico 1. Evolución de la tasa de fuerza de trabajo infrautilizada y sus componentes
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE
Como era de esperar, se observan diferencias importantes en la tasa de FTI entre los distintos grupos poblacionales. En general, aquellos que presentan una mayor (menor) tasa de paro son también los que registran una tasa de FTI más elevada (más reducida), lo que provoca que las diferencias entre ellos se amplíen en la mayoría de los casos. En este sentido, cabe destacar que la diferencia en la tasa de paro (sobre la población activa ampliada) entre hombres y mujeres aumenta de 2,3 p.p. hasta 8 p.p. cuando se considera la tasa de FTI. Este hecho se produce en gran medida por la mayor incidencia de la subocupación, que se deriva de la mayor presencia del trabajo a tiempo parcial entre las mujeres, una problemática ya conocida en el mercado laboral. También son destacables los incrementos de la tasa de FTI con respecto a la tasa de paro en el caso de los jóvenes, los extracomunitarios y las personas con baja formación.
Gráfico 2. Tasa de fuerza de trabajo infrautilizada y sus componentes por grupos poblacionales
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE. Nota: La clasificación España / UE / Extracomunitario responde al país de origen, no a la nacionalidad
En la comparativa territorial sucede una cosa similar; en general, aquellas comunidades autónomas que tienen una tasa de paro alta (baja), tienen también una tasa de FTI alta (baja). Solo Cataluña y País Vasco rompen claramente este patrón, pero por motivos diferentes. Cataluña tiene la octava menor tasa de paro entre las comunidades, pero tiene la menor tasa de FTI, debido a una baja incidencia de la subocupaión y de los inactivos disponibles que no buscan empleo. Por el contrario, el País Vasco tiene la segunda mejor tasa de paro, pero la décima tasa de FTI, debido a una incidencia elevada de la subocupación.
Gráfico 3. Tasa de fuerza de trabajo infrautilizada y sus componentes por comunidades autónomas
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE
En la comparativa con el resto de los países de la Unión Europea12, España tiene la tasa de paro y la tasa de FTI más alta en 2024, si bien es cierto que las diferencias en tasa de FTI son inferiores. Esto es debido a una afectación similar de los grupos de inactivos que se incluyen en la FTI.
En general, como ocurre en España, en el resto de los países el paro también es el componente más importante de la FTI, si bien algunos países muestran un comportamiento diferente. Un caso muy atípico es el de Italia, debido al elevado peso del componente de inactivos disponibles que no buscan empleo, con 7,3 p.p., el más alto de la UE. Este componente alcanza tal magnitud debido a una característica bien conocida del mercado laboral italiano: la baja tasa de actividad de las mujeres. Esto provoca que Italia, pese a registrar una tasa de paro oficial (6,4%) en torno a la media (5,9%), obtenga la cuarta tasa de FTI más elevada de la UE.
También destacan los casos de Irlanda y los Países Bajos, donde la subocupación es el componente más relevante de la tasa de FTI, incluso por encima del paro en su definición oficial. Se trata de dos países en los que la tasa de trabajo a tiempo parcial es muy elevada por diversos factores, entre los que cabe destacar que la legislación fomenta este tipo de contratación, que se trata de un modelo socialmente aceptado y que, en su mayoría, el trabajo a tiempo parcial es voluntario. No obstante, un número significativo de personas declara una insuficiencia de horas trabajadas, y por tanto una infrautilización del potencial productivo de estas personas.
Gráfico 4. Tasa de fuerza de trabajo infrautilizada y sus componentes por países de la UE
Fuente: Labour force survey (Eurostat) Nota: Los países marcados con (1) tienen tamaños muestrales reducidos, por lo que los errores muestrales asociados pueden ser elevados.
12La comparativa se ha realizado para el año 2024, ya que, a fecha de redacción del artículo, Eurostat no ha publicado los datos para 2025.
6. Inactivos incluidos en la fuerza de trabajo infrautilizada
Tal como se ha explicado en los apartados anteriores, la fuerza de trabajo infrautilizada incluye dos grupos que, según la definición oficial, se consideran inactivos: los inactivos disponibles que no buscan empleo (o que han encontrado un empleo al que se incorporarán en un plazo de tres meses o más) y los inactivos que buscan empleo (o que han encontrado uno al que se incorporarán en breve) pero no están disponibles. Es decir, de los dos criterios que debe cumplir una persona sin empleo para ser considerada parada y no inactiva en la definición oficial, la FTI relaja la exigencia y requiere el cumplimiento de solo uno de ellos.
¿Está justificada esta relajación de criterios? Uno de los argumentos para diferenciar entre inactivos y parados es que, si no se está disponible para trabajar o no se realiza una búsqueda activa de empleo, no es posible acceder a un trabajo. En otras palabras, el incumplimiento de uno de los criterios implica que el vínculo de estas personas con el mercado laboral sea demasiado débil como para incluirlas entre la población activa. Sin embargo, si se atiende a la probabilidad de cada colectivo de ocuparse (transitar hacia la ocupación entre dos trimestres consecutivos), todo indica que la relajación de criterios sí está justificada.
Como puede observarse en el siguiente gráfico13, los inactivos y los dos grupos de ampliación de la FTI presentan comportamientos claramente diferenciados. De hecho, la probabilidad de transición hacia la ocupación de los grupos de ampliación de la FTI es mucho más próxima a la del colectivo de personas paradas que a la de la población inactiva, lo que justifica la relajación de criterios. Así, desde el punto de vista del número de personas que, en caso de encontrar un empleo, trabajarían —es decir, del potencial de fuerza de trabajo que se desaprovecha—, es el grupo de inactivos que no cumple ninguna de las dos condiciones (ni disponibilidad ni búsqueda activa) el que está justificado excluir de la actividad.
Gráfico 5. Porcentaje de personas que pasan a la ocupación (Cataluña, 2024)
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de flujos de la EPA del INE
En 2024, el número de inactivos disponibles para trabajar que no buscan empleo es de 716.664, y el de inactivos que buscan empleo, pero no están disponibles es de 253.258. El agregado de ambos grupos supone un peso sobre la FTI del 20,7%, si bien tanto el valor absoluto como su peso han variado a lo largo de la serie histórica disponible.
El peso de ambos colectivos sobre la FTI descendió durante la crisis económica de 2008, a pesar de que aumentó su número en valor absoluto. Esto se explica porque el colectivo de parados creció con una intensidad aún mayor.
Asimismo, cabe destacar que el colectivo de inactivos que están disponibles, pero no buscan empleo aumenta en épocas de crisis (tanto en 2008 como en 2020), probablemente porque algunas personas paradas dejan de buscar trabajo al considerar que no lo encontrarán, dadas las menores oportunidades de empleo. Este fenómeno podría darse especialmente en aquellos sectores más afectados por las crisis, como la construcción en 2008 o las actividades relacionadas con el turismo durante la crisis del COVID‑19. Esto apunta a que en las épocas de crisis el paro, en su definición oficial, no captura a las personas que, pese a estar disponibles, salen de la actividad por dejar de buscar empleo, ya que piensan que no lo van a encontrar. En cambio, sí lo hace la FTI.
Este fenómeno también puede verse a la inversa, es decir, en las épocas de auge del mercado laboral, los inactivos disponibles que no buscan empleo pueden verse incentivados a hacerlo al crecer las expectativas de encontrar un trabajo.
Gráfico 6. Evolución de los inactivos incluidos en la fuerza de trabajo infrautilizada
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE
En cuanto al perfil, en general los grupos de inactivos presentan una distribución similar a la de los parados, aunque se observan algunas diferencias. La más llamativa se da en el caso de las mujeres, y en concreto en las mujeres de más de 45 años, que están sobrerrepresentadas en el grupo de inactivos disponibles que no buscan empleo.
Gráfico 7. Perfil de las personas paradas y los inactivos incluidos en la FTI
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE. Nota: La clasificación España / UE / Extracomunitario responde al país de origen, no a la nacionalidad.
13Los datos que aparecen en el gráfico están calculados para 2024 en Cataluña. Pese a que podría haber diferencias con el resto de los territorios y con el global de España, no hay motivos para pensar que, en general, el comportamiento de los inactivos incluidos en la FTI es más cercano al de parados que al del resto de inactivos.
7. Personas subocupadas
La definición de Eurostat incorpora dentro de la fuerza de trabajo infrautilizada al colectivo de personas ocupadas que trabajan a tiempo parcial, desean trabajar más horas y están disponibles para hacerlo, dado que ello supone un desaprovechamiento del potencial de horas de trabajo de estas personas. Por tanto, no se trata de personas que optan por una jornada parcial para compatibilizar el empleo con otras actividades (como tareas de cuidados, estudios, etc.), sino de personas que manifiestan una insuficiencia de horas trabajadas y están disponibles para cubrirlas. Esta distinción es relevante y tiene implicaciones que van más allá del desaprovechamiento de la fuerza laboral, ya que el porcentaje de pobreza laboral entre los trabajadores a tiempo parcial es muy elevado14, así que resulta razonable pensar que dicho impacto será aún mayor entre quienes manifiestan insuficiencia de horas trabajadas, es decir, las personas subocupadas.
En 2025, el número de personas subocupadas asciende a 1.111.892, lo que representa el 23,7% de la FTI. El volumen de personas en esta situación prácticamente se duplicó durante la crisis económica de 2008, como consecuencia tanto de la propia crisis (exceso de personal en empresas donde cayó la necesidad de producción) como de la terciarización de la economía, que impulsó el crecimiento del trabajo a tiempo parcial. Tras alcanzar las 1.573.679 personas en 2013, esta cifra descendió hasta 1.226.241 en 2019. En los últimos años, el número de personas subocupadas ha experimentado fluctuaciones, pero se mantiene en torno a las 1.120.000, con signos de estancamiento en su reducción. Esto apunta a que la subocupación es un fenómeno estructural, contra el que no se ha emprendido cambios legislativos para reducir o desincentivar su uso (como si se ha hecho con la temporalidad, por ejemplo).
Cabe destacar que el peso de la subocupación en el total de la FTI presenta una tendencia creciente en los últimos años y actualmente se encuentra en máximos históricos (23,7%). Esto se debe en gran medida al hecho de que en términos absolutos el paro ha descendido con intensidad, mientras que la subocupación sólo ha caído ligeramente.
Gráfico 8. Evolución de la subocupación y su peso en la fuerza de trabajo infrautilizada
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE
El año 2025 en España la proporción de personas subocupadas sobre el total de ocupadas es del 5%, aunque determinados perfiles presentan una incidencia superior. El colectivo con mayor subocupación, en términos relativos, es el de las personas de origen extracomunitario, con un 7,6%, seguido de los jóvenes (7,4%) y de las mujeres (6,4%). Si se analiza el cruce entre sexo y edad, se observa que, entre los hombres, la mayor incidencia se concentra en los jóvenes. Entre las mujeres también hay una alta incidencia en las jóvenes, pero la subocupación es más generalizada, ya que se sitúa por encima de la media en todos los grupos de edad.
Gráfico 9. Peso de la subocupación sobre el total de ocupados por colectivos
Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE. Nota: La clasificación España / UE / Extracomunitario responde al país de origen, no a la nacionalidad.
14La pobreza laboral de los trabajadores por cuenta ajena a jornada completa en España en 2024 es del 10,1%, mientras que a jornada parcial es del 22,5%.
8. Conclusiones
La fuerza de trabajo infrautilizada permite complementar la medición tradicional del paro y profundizar en el análisis del mercado laboral. Los resultados ponen de manifiesto que una parte relevante del potencial de trabajo disponible queda fuera de la definición oficial de paro, ya sea porque algunas personas inactivas cumplen solo uno de los criterios exigidos (disponibilidad o búsqueda activa de empleo) o porque existen personas ocupadas que trabajan menos horas de las que desean y para las que están disponibles. Desde esta perspectiva, la FTI permite dimensionar con mayor precisión el potencial de trabajo no utilizado.
Los resultados presentados respaldan la inclusión de estos colectivos. Los inactivos incorporados en la FTI presentan una probabilidad de transición hacia la ocupación mucho más cercana a la de los parados que a la del resto de inactivos, lo que justifica la relajación de los criterios tradicionales. Asimismo, la subocupación muestra un carácter cada vez más estructural y explica una parte importante de la infrautilización del trabajo, especialmente entre mujeres, jóvenes y personas de origen extracomunitario, colectivos en los que también se concentran mayores riesgos de precariedad y pobreza laboral.
Desde el punto de vista aplicado, la FTI resulta especialmente útil en contextos de escasez de mano de obra y dificultades para cubrir vacantes, ya que permite identificar bolsas de población con potencial de activación que no son visibles a través del paro oficial. También mejora la lectura de las fases del ciclo económico, al captar las salidas y entradas del mercado laboral asociadas a cambios en las expectativas de conseguir un empleo.
En definitiva, la utilización de la fuerza de trabajo infrautilizada no puede sustituir al indicador de paro, pero sí enriquecerlo. Su uso conjunto ofrece una visión más completa del funcionamiento del mercado laboral y constituye un apoyo valioso para el diseño y la evaluación de políticas de empleo orientadas tanto a la activación de personas desocupadas como a la mejora de la calidad del empleo.
9. Referencias
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